Por qué nuestras lámparas

Con las nuevas lámparas UVB, la dosis de UV necesaria es solo 1/100 de la utilizada con UVB de banda estrecha. La piel nunca se quema ni se vuelve rosada. No hay daño al ADN ni aumento del riesgo de cáncer. No es necesario aumentar la dosis de forma gradual. Una pequeña lámpara portátil reemplaza una máquina de cuerpo completo. No es necesario gastar tiempo y dinero en recibir tratamientos en una clínica. La piel comienza a sanar desde el primer tratamiento, en lugar de después de 20 tratamientos como con el UVB de banda estrecha.